dilluns, novembre 09, 2009

Leve lirismo innecesario, acaso perdonable

Lo ADdimito:
Siempre quise ßersarte en la boca
Recistarde mils proezmas
Con(s)tarte y constersnarte
Que te quise
Y tal vez incluso quererte
Pero que ya no importa ahora
Porque ahora ya no importa.

Se apararon todos los relogos
y ya no hay quién les dé cerda.

Güento de Brújulos y Burbújulas

Habíase una vez un brújulo imantado que pululaba por su hogar en busca de un punto de fuga tal vez situado cerca del sud-oeste.
Era un mayo de martes, lo sé porque me lo he inventado, que es la única forma plaosible de conocemento, cuando una burbújula exasperante exhaló una pompa de jalón y abrió una ventera de la lar del larguirucho lelo brujulado.
- Ola. – Dijo él.
- Brisa. – Contestó ella.
- ¿Que hacés? – Pregunto él.
- Nadar. – Contesto ella. – ¿Y vos qué hacés? – Inquiordió.
- Deshago. – Se le acudió al mozo. – ¿Quieres pasar? – Incvitó.
- Gracias no. Me place quedarme. – Croqueteó ella. - ¿O prefieres que pase?
- No pases nunca. – Se urgió, sin pasarse.
Tras largas hordas de burbrújulismos varios, se pararon todos los relogos del tiemplo.

¿Logo qué? ¿Se ca(n)saron? ¿Tuvieron Fijos?
Qué importa agora. No es este un cuento de pardas, sino un güento de brújulos y burbújulas.

dimarts, gener 01, 2008

Letras

Cómo escribir lo que pienso, cuando me sobran las ideas y me faltan las palabras. Cómo salir adelante con todos los proyectos que nunca logré proyectar. Como olvidar que no es lo mismo creer que poder. Como no olvidar que querer no es poder.

Como soñar en no volver a soñar despierto. En pensar sólo en lo posible. En dejar de imaginar un futuro que no puedo crear porque estoy demasiado ocupado soñándolo.

Y al fin y al cabo es sólo un señuelo.

Palabras que ya sólo escribo porque sé que hace tiempo que ya nadie las lee.
Porque ya, por suerte, nadie perdería el tiempo en leer estas, mis estúpidas palabras.

"Y la vida siguió como siguen las cosas que no tienen mucho sentido".


Y estas palabras que ya nadie lee, que ya nada dicen, ya ni siquiera son realmente palabras.
Son ya tan sólo letras.
Juntas o separadas, perdidas o encontradas, tan sólo una acumulación absurda de letras.

dilluns, juliol 23, 2007

Cuento Kantiano para Ferko

Érase una vez dos buenos amigos kantianos que todos los días jugaban a ajedrez.
Que nadie recordara sus partidas habían durado nunca ni más ni menos de cuarenta movimientos, ni habían acabado jamás en un resultado que no fuera tablas.
Espoleado por la curiosidad, un joven alumno suyo aristotélico decidió anotar las partidas para analizarlas, y tratar de comprender así esa notable extravagancia.
Pronto se percató, no sin una cierta sorpresa, mezclada con un ápice de decepción, que los dos maestros se limitaban a repetir, una y otra vez, una misma partida, en un ritual de idéntica apertura, igual medio juego, exacto final.
Sin importar qué jugador tomara las negras o las blancas (lugar que decidían por sorteo al inicio de cada juego), los movimientos de las albas y las respuestas de las nocturnas se sucedían siguiendo el patrón ineludible anotado ya en tantas ocasiones.

Extrañado por tal comportamiento, y sin haber logrado encontrar ninguna explicación racional para el mismo, el joven se atrevió a dirigirse a los viejos contrincantes, anhelando comprensión.

Ellos, los dos, le miraron como se mira a un niño que pregunta porqué el fuego quema, o porqué el agua moja.
No hay otra partida posible, le dijeron. Ésta es la única y necesaria. La inapelable y perfecta sinfonía que nace de aplicar, en cada jugada, en cada posición, en cada momento, el imperativo categórico kantiano.

dimarts, juny 19, 2007

Crónicas desde La Puta Parra

Desde algún lugar de la parra de cuyo nombre no quiero acordarme..
en fin, escribo para decir que no escribo. Aunque supongo que no hacía falta decirlo, ya se vé.

Y entre desaparición y desaparición, entre ausencia y ausencia, decir que a partir de ahora las canciones irán al myspace (http://myspace.com/malditozugzwang) y las ralladas generalmente al fotolog (mi yo imaginario, en los links, o http://fotolog.com/maurezza).

Por razones varias que no me apetece comentar, he decidido dejar este viejo blog un poco más en el olvido (sí, lo siento, más aún) en el que ya dejé, años atrás, mi viejo foro. Esa puta parra que tantó me llenó (y se llenó xD) hace ya tanto tiempo, y que acabó por vaciarme (y vaciarse).

Algunos conocen los motivos, otros los suponen. Otros no.
Otros creen saberlo pero seguramente se equivoquen.

Hoy no hay foto, esto es el blog.

dimecres, maig 16, 2007

Mauriç

Porque sigo siendo yo, y eso implica por obviedad que sigo siendo.
Porque sigo, así, en general, aquí, en ningún lugar, de ningún modo.

Porque nadie saber ser nadie como yo. Hay que saber serlo, coño, y con los años uno ya tiene un estilo.

Porque el estilo hay que estilarlo también, porque a veces también hay que tener estilo con estilo.

Porque no escribo las palabras sino que ellas se me escriben. Porque no pienso, porque no censuro, porque no tengo nada que pensar.

Y porque eso es falso, tengo tantas cosas que pensar y tan pocas ganas de pensarlo.
Porque me censuro, pero hoy no censuro a mis palabras, sólo a mi, y al fin y al cabo ambos sabemos que las palabras nunca fueron mías.
Tampoco tuyas.

dissabte, abril 21, 2007

Por Amor al Insomnio

Escribo porque el insomnio nunca fue oportuno.
Porque estoy cansado y debería dormir. Porque he perdido un CD que quería escuchar y porque Mark Knopfler suena ahora.
Escribo porque buscando Anne Paquin en google, en español, mi página sale entre las 10 primeras sólo porque la mencioné.

Escribo porque había casi decidido abandonar el blog, porque creía que con el fotolog me bastaba.
Pero no me basta, y por eso escribo.

Porque me gusta escribir, porque me dá la gana.
Porque quisiera quejarme de algunas cosas que me apenan pero eso no serviría de nada.
Y a ratos me faltan amigos a los que contar mis pequeñas penas, mis disgustos, los inevitables puntos oscuros de los días.
Uno tiene que conformarse con hacer una valoración general positiva, a pesar de todo, y seguir adelante.

Pero las pequeñas puyas van quedando dentro, espinas clavadas. Malditos fantasmas, viejas canciones nunca escritas.

Y una no puede dormir.

Y escribe.


Tal vez esperando que nadie lo lea.

A veces me avergüenzo de escribir, de lo que escribo.
De pensar, de lo que pienso.
A menudo me siento idiota.

Es algo que nos pasa a todos, supongo.
Me apago por momentos e intento dormir.

Tal vez más tarde escriba, tal vez en una libreta.
Tal ver por vergüenza, tal vez por amor al insomnio.
Tal vez por estúpida y poética pereza.

Tal vez

dilluns, abril 16, 2007

No hay pan.

En el curro a veces me dicen que soy raro, o que soy masoca, porque me gusta que haya gente, tener trabajo, casi que cuanto más mejor. Aunque admito que a veces a primera hora, si acabo de comer y tal, estoy más sobado que otra cosa.
Recuerdo que cuando era nuevo y la chica de cafetería me decía lo mismo que digo yo ahora la tomaba por loca, o algo peor. Y es que a mí me ponía de los nervios tener cola hasta la puerta o mesas por atender.
Supongo porque me sentía lento e inseguro, y todos esos ojos mirándome.

Ahora ya llevo más de medio año y me he granjeado la fama entre los compañeros y algunos clientes de ser una máquina en panadería. El truco no es otro que el haber aprendido a deslizarme patinando entre la máquina registradora y las estanterías (andar es perder tiempo), y conocer de memoria todos los precios y saber calcular rápidamente para poder decir el precio al cliente antes de empezar a marcar en la máquina, así tiene tiempo de sacar el dinero y dártelo mientras te peleas con la pantalla táctil, que ya no necesito mirar casi nunca para saber dónde queda cada cosa.

Pero lo que he sentido hoy, después de bastante tiempo de no encontrarme en esa situación, me hunde y me enerva.
Es absurdo, estúpido, y me cabrea, que cuando entro en la cocina y digo "eh, que se me está acabando el pan" la de dentro me diga "pues que se apañen, a mi no me dá la gana ponerme ahora a correr". Y ala, porque a la señorita no le dá la gana, tener que pasar más de media hora, almenos tres veces en una sola tarde, diciendole a la gente "lo siento, no hay pan". "Saldrá un poco en unos diez minutos.. si se quiere esperar..."

Impotencia, cola hasta la puerta y no poder venderles nada porque no lo hay. Maldita sea.
Ni siquiera cuando estoy yo en cocina, que no tengo ni experiencia ni mucha idea, ni he mecanizado nada, nos hemos llegado nunca a quedar sin pan.